El coraje más grande no es desnudarse.
Es dejarse ver.
A quien desea.
A quien ama sin permiso.
Porque la felicidad se perdona menos que el dolor.
Anna elige hombres como quien elige ropa: para la ocasión, nunca para quedarse.
Tres hijos, dos matrimonios atrás, una carrera y un sitio de encuentros. Un celular solo para eso, un nombre falso, ninguna regla salvo las suyas. Dos años de control absoluto: ningún hombre le dejó una marca, un insomnio, ni un motivo para mirar el celular dos veces.
Hasta que un pibe de veinticinco años le mandó un chiste ingenuo. Ella le contestó para humillarlo. Él se disculpó en un italiano correcto. Y lo que iba a ser un capricho se volvió la cosa más verdadera que le había pasado en la vida.
Él tiene la edad de su hijo. No tienen futuro, y ella lo sabe desde el primer día. Pero, por primera vez, Anna deja de protegerse.
Desnuda es el diario de esos dos años: explícito sin pudor, dulce sin concesiones, feroz cuando hace falta. Una mujer que desea en voz alta y no le pide perdón a nadie. El sexo como un idioma más honesto que las palabras. Y una verdad que arde: amar a alguien de verdad es aceptar no saber cómo va a terminar.
Un libro para quien cree que su propio deseo es un error. Un libro que dice:
Y no solo en el sexo: en todo lo que nos pertenece —pasiones, faltas, nostalgias, silencios.
«Me pregunto por qué nos enseñaron a temerles a las brujas y no a los que las quemaban vivas.»
«Buscaba amantes, no amigos.»
Capítulo 1
«Me temblaban las manos. Hacía mucho que no me temblaban las manos.»
Capítulo 5
«Sentí algo ceder. No entre las piernas, no. En el pecho, en el esternón, en ese punto que no tiene nada que ver con el sexo.»
Capítulo 9
«Hombres que me hablaban encima, me llamaban “doctora” con ese tono que quiere decir “querida” y me retenían el apretón de manos un segundo de más.»
Capítulo 9
«Después abro los ojos y él está ahí, tan cerca que podría contarle las pestañas.»
Capítulo 11
«…hace falta más coraje para mostrarse vulnerable que fuerte.»
Capítulo 13
«No fue un pensamiento. Fue la mano de un pibe de veinticinco en la nuca de una mujer de cuarenta y pico. Un dato. Un hecho.»
Capítulo 18
«Los hombres de mi pasado, los que amé de verdad digo, siempre habían querido cambiarme.»
Capítulo 20
«Y temblaba más así, deseándolo, que en todas las veces que me habían deseado a mí.»
Capítulo 22
«Demasiado vieja para la mesa de al lado, demasiado linda para pasar desapercibida.»
Capítulo 22
«…esa piel que cuando la toco me hace sentir en casa, en mi lugar.»
Capítulo 26
«Era solo Milán de noche, esa manera que tiene de parecer siempre recién lavada y un poco sucia al mismo tiempo.»
Capítulo 29
«A sus “Cuidado, te usa solo para el sexo” respondía que de quienes había que cuidarse era de otros, de los que te usan para que les laves y les planches las camisas.»
Capítulo 30
«Y la verdad, sin defensas, era la cosa más desnuda del mundo.»
Capítulo 31
«…no podés vivir un cuento si no te animás a meterte en el bosque.»
Capítulo 32
Publicada de forma independiente en Italia, la novela vendió 20 mil ejemplares de lectora en lectora, sin editorial ni campaña.
Ahora, en edición argentina.
© Anna Salvaje