La mayor valentía no es desnudarse.
Es dejarse ver.
A quien desea.
A quien ama sin permiso.
Porque la felicidad se perdona menos que el dolor.
Anna elige a los hombres como quien elige la ropa: para la ocasión, nunca para quedárselos.
Tres hijos, dos matrimonios a sus espaldas, una carrera y una web de contactos. Un móvil solo para eso, un nombre falso, ninguna regla salvo las suyas. Dos años de control absoluto: ningún hombre le dejó una marca, ni un insomnio, ni un motivo para mirar el móvil dos veces.
Hasta que un chaval de veinticuatro años le mandó una broma ingenua. Ella le contestó para humillarlo. Él se disculpó en un italiano correcto. Y lo que iba a ser un capricho se convirtió en lo más verdadero que le había pasado en la vida.
Él tiene la edad de su hijo. No tienen futuro, y ella lo sabe desde el primer día. Pero, por primera vez, Anna deja de protegerse.
Nuda es el diario de esos dos años: explícito sin pudor, dulce sin concesiones, feroz cuando hace falta. Una mujer que desea en voz alta y no le pide perdón a nadie. El sexo como un idioma más honesto que las palabras. Y una verdad que quema: querer a alguien de verdad es aceptar no saber cómo va a terminar.
Un libro para quien alguna vez creyó que su propio deseo era un error. Un libro que dice:
Y no solo en el sexo: en todo lo que nos pertenece —pasiones, faltas, nostalgias, silencios—.
«Me pregunto por qué nos enseñaron a temer a las brujas y no a quienes las quemaban vivas.»
«Buscaba amantes, no amigos.»
Capítulo 1
«Me temblaban las manos. Hacía mucho que no me temblaban las manos.»
Capítulo 5
«Sentí algo ceder. No entre las piernas, no. En el pecho, en el esternón, en ese punto que no tiene nada que ver con el sexo.»
Capítulo 9
«Hombres que hablaban por encima de mi voz, me llamaban “letrada” con ese tono que quiere decir “cariño” y me sostenían el apretón de manos un segundo de más.»
Capítulo 9
«Luego abro los ojos y ahí está, tan cerca que podría contarle las pestañas.»
Capítulo 11
«…hace falta más valor para mostrarse frágil que fuerte.»
Capítulo 13
«No fue un pensamiento. Fue la mano de un chico de veinticinco años en la nuca de una mujer de cuarenta y pico. Un dato. Un hecho.»
Capítulo 18
«Los hombres de mi pasado, los que de verdad amé, quiero decir, siempre habían querido cambiarme.»
Capítulo 20
«Y temblaba más así, deseándolo, que en todas las veces en que me habían deseado a mí.»
Capítulo 22
«Demasiado vieja para la mesa de al lado, demasiado guapa para pasar desapercibida.»
Capítulo 22
«…esa piel que cuando la toco me hace sentir en casa, en mi sitio exacto.»
Capítulo 26
«Era solo Milán de noche, esa manía que tiene de parecer siempre recién fregada pero un poco sucia a la vez.»
Capítulo 29
«A veces le quitaba hierro: cuando me soltaban “Ten cuidado, solo te usa para el sexo”, respondía que de quienes había que cuidarse era de otros, de los que te usan para que les laves y les planches las camisas.»
Capítulo 30
«Y la verdad, sin defensas, era la cosa más desnuda del mundo.»
Capítulo 31
«…no puedes vivir un cuento si te falta el valor de adentrarte en el bosque.»
Capítulo 32
Publicada de forma independiente en Italia, la novela vendió veinte mil ejemplares pasando de lectora en lectora: sin editorial, sin campaña, sin que nadie la impusiera.
Ahora, en edición para España.
© Anna Salvaje